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21 nov

INTERACCIONES: ALCOHOL Y MEDICAMENTOS

¿Cómo interactúa el alcohol con paracetamol, ibuprofeno y antibióticos?

Colaboración mensaual de Ai Laket!! en Suelta la Olla – Hala Bedi Irratia – 21 noviembre 2016

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Por estas fechas es típico sufrir constipados, resfriados y gripes… pero también se acercan fechas de celebraciones en las que el alcohol estará muy presente. Queremos analizar por tanto las interacciones y recomendaciones del consumo del alcohol en combinación con los medicamentos más comunes.


El alcohol pasa del sistema digestivo a la sangre y luego se traslada al cerebro donde se generan los efectos. Al cabo de un tiempo se metaboliza en el hígado y se pierden sus efectos. Los medicamentos pasan por el mismo proceso, pasan del tubo digestivo a la sangre y de ahí a los órganos en los que tienen su efecto.

Cuando se ingieren simultáneamente y son metabolizados por las mismas enzimas éstas metabolizan en menor cantidad ambas sustancias por lo que provocan que tengan un mayor efecto ya que se impide en mayor o menor grado su eliminación. Esta situación se produce cuando la ingesta de alcohol es de forma aguda en un momento puntual. Si el consumo de alcohol es crónico se produce el efecto contrario, el alcohol tomado habitualmente ha estimulado el cuerpo de tal forma que produzca y ponga a trabajar mayor número de enzimas por lo que provoca que algunos medicamentos sean metabolizados más rápido. Esta situación por tanto hace que el efecto de los medicamentos sea menor.

Hay otras formas de interacción que afectan en otros procesos diferentes a la eliminación, como que se produzca un tercer compuesto que tenga efectos en el cuerpo. O que se aumenten los efectos tóxicos en el hígado. O que los medicamentos tengan efectos depresores y se aumenten con los efectos también depresores del alcohol.

Alcohol y paracetamol:

El paracetamol es uno de los fármacos más utilizados a nivel mundial. Ya de por sí es un medicamento que puede ser tóxico para el hígado a dosis recomendadas cuando se toma a diario durante un par de semanas.

La ingesta diaria es más peligrosa que la sobredosis para mismas cantidades. Con este medicamento, al ser bastante conocido hay una falsa sensación de seguridad entre las personas consumidoras que pueden llegar a abusar del mismo. Se usa para resfriados, dolor de cabeza, procesos gripales e incluso es ingrediente de medicamentos compuestos para resfriados tipo frenadol.

Consumido en combinación con el alcohol aumenta un 123 por ciento el riesgo de daño renal. Este dato proviene de investigaciones recientes.

En los prospectos del paracetamol ya se señala que no debe combinarse con alcohol. Esta relación entre ambas sustancias tiene en parte su lógica ya que estas sustancias consumidas por separado también tienen riesgo de aumentar la toxicidad para el hígado.

Por último queremos mencionar algunos síntomas de padecer daño renal. En caso de notar estos síntomas se recomienda consultar con personal sanitario. Náuseas, vómitos y pérdida de apetito 30 minutos a 24 horas después de tomar paracetamol. La fatiga, palidez y sudoración en las primeras 24 horas después de tomar paracetamol. Rápidos latidos del corazón, mareos cuando se pasa de una posición sentada a la de pie, y dolor o sensibilidad en el lado derecho del abdomen cualquier momento después de tomar paracetamol, y sobre todo, disminución de la orina el día después de tomar paracetamol.

Alcohol e ibuprofeno:

El ibuprofeno es un antiinflamatorio muy conocido y muy común en los botiquines. Uno de sus nombres comerciales más conocidos es el espidifen. Se utiliza para el alivio del dolor de cabeza, dolor dental, dolor menstrual, dolores musculares. etc Encima puede ser habitual que tras consumir alcohol para aliviar los dolores de la resaca se consuma ibuprofeno.
El consumo de alcohol interfiere sobre el efecto del ibuprofeno, tanto aumentando como disminuyendo su acción. Esta interacción depende de la frecuencia con la que se tomen estas sustancias. Es diferente para personas que ingieres de forma ocasional ambas sustancias, es decir una borrachera puntual y la ingesta ocasional de ibuprofeno. O quienes hacen un uso crónico de ambas.

En el primer caso ambas sustancias influyen. El ibuprofeno potencia los efectos del alcohol, aumentando los riesgos de no poder controlar los efectos del alcohol, aumentando así mismo el estado de confusión, de somnolencia así como la disminución de reflejos. “Si se conduce bajo estos efectos puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes”, indica José Francisco Ávila de Tomás, médico de familia en el Centro de Salud Santa Isabel en Leganés (Madrid).

Por otro lado, el alcohol interfiere sobre el ibuprofeno, tanto aumentando como disminuyendo su acción.
Esto se debe a que “ambos se metabolizan por vía hepática. Al tener una vía metabólica del hígado ocupada por uno de los dos provoca que el metabolismo del otro se acelere o por el contrario, se retarde”, explica el experto.

Si por el contrario la persona consume ibuprofeno y alcohol de forma regular, puede hacer que aumente el riesgo gastrointestinal, y surjan problemas como las hemorragias digestivas o la gastritis. El riesgo de gastritis sólo se da con el consumo regular de ambas sustancias. Por una dosis puntual de ibuprofeno para una persona bebedora de alcohol no se ven aumentados los riesgos.

“El ibuprofeno por sí mismo no daña la mucosa gástrica, pero sus efectos se pueden ver potenciados al mezclarlo con el alcohol”. Además, el abuso de la toma de alcohol de forma regular puede desembocar en un alcoholismo crónico y la injerencia habitual de ibuprofeno aumenta el riesgo de problemas gastrointestinales y, si se superan la dosis de 1.200 mg diarios, incrementa los riesgos cardiovasculares.

Estas consecuencias afectan del mismo modo independientemente de si el medicamento se consume antes o después de ingerir el alcohol. No obstante, es importante saber que si ya se ha bebido éste y se presentan náuseas y molestias gástricas, la toma de ibuprofeno puede empeorar los síntomas.
Los riesgos del alcohol se miden por su graduación es decir, por la cantidad medida en porcentajes de alcohol presente en la bebida, y por su dosis de consumo. “Cuanta más graduación tenga el alcohol más efectos ejerce sobre el ibuprofeno”, indica Ávila. Sin embargo, en aquellas personas que consumen ambos de forma regular y que, por lo tanto, ya tienen las vías metabólicas suficientemente alteradas, consumir pequeñas cantidades de alcohol no interfiere en su metabolismo, por lo que la interacción será mínima.

Además, existen otros factores que influyen en los efectos que ocasiona la mezcla de ibuprofeno y alcohol. Por un lado, hay diferencias entre sexos, “normalmente los hombres metabolizan mejor y más rápido el alcohol que las mujeres”, indica el experto. La raza es otro de los agentes que presenta diferencias, “la raza oriental tiene un mayor enlentecimiento en el metabolismo del alcohol”, señala el médico de familia. Asimismo, las personas que padecen antecedentes de úlceras gastroduodenales o que tengan gastritis o insuficiencia renal o hepática serán más susceptibles a las consecuencias de esta interacción.

Alcohol y antibióticos: ¿El antibiótico es el medicamento que menos interacciona con el alcohol?

Para dar una respuesta a la pregunta es importante saber cuál es el antibiótico que se está tomando, qué infección se está tratando, cuál es la condición clínica del paciente y cuál es la cantidad de alcohol que una persona tiene intención de tomar.

Cantidades moderadas y casuales de alcohol, como el consumo social de 2 copas de vino o 2 latas de cerveza (o 1 dosis de bebida destilada), no provocan cualquier interferencia en el efecto de la mayoría de los antibióticos. De hecho, dosis aún más elevadas de alcohol generalmente no cortan el efecto de los antibióticos. El problema, como vamos a ver a continuación, son los efectos secundarios y la acción del alcohol en el sistema inmune.

Si bien hay una creencia popular que indica que una persona no puede tomar alcohol si está recibiendo antibióticos, sólo algunos interactúan seriamente, como el metronidazol, tinidazol, cefotetan, isioniacida . Los más usados, como la amoxicilina, no tienen interacciones clínicamente significativas con el alcohol.

A pesar de esto no es recomendado tomar alcohol cuando se está en tratamiento de antibióticos una de las razones es que el alcohol es una sustancia irritante para la mucosa gastrointestinal y como algunos antibióticos comunes, tales como amoxicilina y azitromicina, frecuentemente provocan cuadros de náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea, no se recomienda la mezcla de altas dosis de alcohol con antibióticos en virtud de potenciar estos efectos adversos. Si estás enfermo y tomando antibióticos, es mucho más probable que el alcohol cause efectos no deseados. También grandes cantidades de alcohol pueden, sí, perjudicar la acción del sistema inmunológico, dificultando la cura.

El consumo excesivo y repetitivo de alcohol puede dejar el hígado “ocupado” procesando el exceso de alcohol, haciendo que el antibiótico no sea correctamente metabolizado.

En definitivo, puedes hasta tomar un par de cervezas o la típica copa de vino durante una comida, con antibióticos. Sin embargo, si estás enfermx, es prudente evitar el consumo de alcohol, esfuerzo físico excesivo, mala alimentación, dormir pocas horas por noche y la exposición excesiva al sol. No hay, por lo tanto, en la mayoría de los casos, una contraindicación formal; es solamente una cuestión de sentido común.

Reducción de Riesgos:

Si se va a tomar alcohol, sus efectos se podrán minimizar tomándolo durante las comidas, de este modo se disminuye la velocidad de absorción y la irritación gástrica. Elegir bebidas de baja graduación, beber con intervalos de tiempo o hacer ejercicio también puede disminuir las consecuencias. Asimismo, es recomendable tomar agua en abundancia para contrarrestar los efectos diuréticos del alcohol y evitar la deshidratación y descansar.

Referencias
http://www.dmedicina.com/medicamentos/2016/08/27/como-interactua-alcohol-ibuprofeno-114082.html
http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/paracetamol-y-el-consumo-de-alcohol.aspx
http://mercola.fileburst.com/PDF/SpanishReferences/paracetamol-y-el-consumo-de-alcohol-ref.pdf

2 comentarios

  1. […] original ailaket.com via […]

    Pingback by Com interactua l’alcohol amb medicaments com el paracetamol o l’ibuprofè ? | Xarxa Perifèrics — 12-ene-2017

  2. yo noté algo, aqui por la mañanita un amigo te invita a tomar el alcoho sin embargo no le cabe pensar si hayas comido, en un momento lo hice pero sentía una mayor irritacion y cansancio que aunque ultimamente llegas a comer no puedes recuperarte de ese cansancio de hecho ahora no puedo injerir el alchol sin que haya merendado y si lo consumo despues de la digestion me siento animado fuerte y cálido

    by Magencio Esimi Nguema Afana — 7-dic-2017

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